Calaveras literarias para médicos

Por acá están las calaveras literarias para médicos los profesionales de esta vida que más lidian con la muerte. De hecho estudian para saber cómo le hacen para convencer a la Flaca que los deje quietos a sus pacientes en esta vida gozar, que aún no es su tiempo, que nos le ha llegado la hora y algunas veces salen victoriosos porque logran quitarle a la parca las almas de las manos, pero por más que celebren y sea su trabajo fue solo una orden que DIOS le ha dado a la Catrina.

En calaveras para médicos tenemos todos los elementos necesarios para hacer reír, enternecer, ruborizar, enojar, pero, sobre todo realizar su faena con la mayor y mejor actitud.

Aptitud ética del mundo ya que los médicos son los únicos profesionales que hacen un juramento universal para cumplir bien con su tarea de salvar vidas, así sea la de su enemigo más acérrimo, o de la persona más odiada por él o la sociedad, es su deber ético-moral salvarlas.

Con calaveritas para médicos tenemos el juramento hipocrático original y el actualizado, adaptado a cualquier país o región. Generalmente hablando un médico es un profesional de la medicina.

El cual trata por medio de su ciencia adquirida mantener y recuperar la salud humana, aplicando un diagnóstico y el respectivo tratamiento de la enfermedad o lesión del paciente.

En el argot popular a estos profesionales de la medicina se les llama doctor aunque no hayan obtenido el título, pero, es una de las profesiones más entregadas y dedicadas  al estudio, a la investigación.

Por lo que amerita excesivo esfuerzo y una total entrega y motivación tanto escolar como profesional, así como también una total y constante actualización para ir a la par de los descubrimientos y avances del mundo de la medicina.

Calaveras literarias para médicos

Al matasanos acudimos cuando hay dolor visceral
o con un hueso roto que hay que acomodar
para dejarnos nuevecitos y volver a caminar.

Al terminar sus estudios les gusta jurar,
que harán lo posible para la vida salvar.

La terquedad de la “huesuda” no le para al juramento,
a más de un doctorcito por muy sabio que sea,
lo agarra por el pelo, lo amarra y lo acomoda,
para llevarlo al campo santo, montado en un jumento.

El médico dedicado que tiene buena conciencia,
recibe mil bendiciones por el pueblo necesitado,
quien piden al supremo que no amengüe su ciencia.

El matasanos acomodado atiende en recinto lujoso,
no repara en el pata en el suelo, menos en el piojoso,
su honorario profesional sobrepasa la nube negra,
que oscurece el trajinar del menesteroso.

La pugna entre la muerte y el médico
a favor de la vida terrenal no es justa y equitativa,
la muerte tarda para creerse ser la vencedora,
usa artimañas, da falsas expectativas,
el engaño es su favorita.

El triunfo es efímero sobre los mortales,
por su condición, la muerte no retiene vida,
la muerte no traspasa las dimensiones,
donde la vida queda infinitamente establecida.

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