Calaveras literarias a los banqueros

Para calaveras literarias a los banqueros, está claro que las personas más ricas casi siempre no son las más felices, si bien es cierto que con el dinero se compran muchas cosas, de hecho hasta la conciencia de mucha gente se puede comprar con dinero, la felicidad es un estado que no se puede comprar en cualquier mercado. Una de las cosas que casi nunca tienen los banqueros es paz, ya que la gente que tiene mucha riqueza siempre quiere tener más y más.

Con calaveras literarias a los banqueros nos encontramos que estos señores son las personas dedicadas al negocio de intermediación financiera. Se identifica como banquero al dueño de un o unos bancos, lo que hace por descarte que dichas personas en la gran mayoría de los casos sea sumamente rica. El simple hecho de ser sumamente rica las personas se olvidan de vivir, de la vida solo piensan en hacer dinero, en amasar una mayor fortuna.

En el caso de calaveras literarias a los banqueros, nos enfocamos en distinguir que la gente muy rica se ha metalizado, ha perdido la parte humana. Ya lo decía hace más de dos mil años nuestro Santo Hermano Mayor Jesucristo en sus acertados sermones y parábolas: “Es más fácil que pase un camello por el ojo de una aguja que un rico entre a los reinos de DIOS”.

Calaverita a los Banqueros

Claro está que no se refería en el sentido literal al ojo de una aguja sino a las pequeñas puertas secretas en los castillos y fuertes donde el camello tenía que atravesar prácticamente de rodillas, cosa que requería un arduo entrenamiento por parte de los conductores de camello y ese entrenamiento era muy valioso cuando la ciudad estaba  sitiada y poder introducir comida en forma secreta.

Calaveras a los banqueros

La vida es un mar infinito de contradicciones
Todos alguna vez deseamos ser ricos y poderosos
Pero no nos damos cuenta del dolor en el alma
De aquellos de cuentas llenas, hacedores de chequeras.

Tanto que tienes, jamás satisfecho
No duermes tranquilo y vas al mismo hueco
Que vamos todos; pobres y ricos,
Obreros y banqueros.

Quiero darte un consejo porque te considero mi amigo:
El dinero va y viene, no te mortifiques
La vida es una sola para llenarla de preocupaciones.
Disfrutala, que cuando se acabe todo, y ya no existas,

El trabajo de tu vida, se lo gozaran muchos otros.
Querido banquero, una cosa te pido
No seas como muchos otros
Que tan bien vestidos, son unos bandidos,

Estafan al pobre y le dejan el bolsillo herido.
Sé que dentro de todo lo malo,
en ti habita algún sentimiento noble
después de todo eres humano

y su naturaleza no hay quien la doble.
Muchas gracias de todos modos
Por tan preciado servicio
En el banco los pesos están más seguros

Que en la calle con sus riesgos y peligros.
Nada más te digo
Solo que goza tu existencia
Aléjate de vicios
Y cultiva la conciencia.

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